Empresarios en el 2026
1. Reequilibrio geopolítico global
La estabilidad mundial es una condición básica para la actividad empresarial. Un acuerdo verificable entre Rusia y Ucrania, mayor claridad en Medio Oriente y una transición democrática en Venezuela reducirían la volatilidad, la presión migratoria y la incertidumbre energética que hoy afectan a América Latina. El liderazgo de Estados Unidos resulta clave para ordenar este escenario global.
2. Fin del péndulo populista en América Latina
La región necesita abandonar los extremos ideológicos y recuperar gobiernos técnicos, previsibles y respetuosos de la empresa privada. El crecimiento sostenible solo es posible cuando se equilibran lo social y lo productivo, se protege la inversión y las instituciones pesan más que los impulsos personales.
3. Liderazgo sensato en las elecciones de Colombia
Colombia requiere un presidente que una al país, con visión técnica y democrática, capaz de corregir errores sin promover revancha ni polarización. Gobernar implica integrar, reconstruir y generar confianza, no profundizar divisiones ni destruir al adversario político.
4. Seguridad jurídica y estabilidad tributaria
La incertidumbre institucional es más dañina que la económica. El país necesita reglas claras, respeto por la estabilidad tributaria y límites al uso de figuras excepcionales como la emergencia económica con fines fiscales. Sin un marco tributario técnico y predecible, no hay inversión ni crecimiento sano.
5. Fortalecimiento institucional y lucha real contra la corrupción
La confianza es el principal activo de una economía. Combatir la corrupción de forma técnica, no politizada, y fortalecer la justicia y los órganos de control es indispensable. La corrupción no solo es un problema ético, sino el impuesto más costoso que enfrenta el país.
6. Salvamento del sistema de salud
El ajuste adecuado de la UPC es fundamental para evitar el colapso del sistema. Si las EPS quiebran, el sistema completo se derrumba. En 2026 será indispensable reconstruir el modelo de salud con criterios técnicos, financieros y sostenibles, alejados de visiones ideológicas.
7. Recuperación del control territorial y urbano
La inseguridad, el narcotráfico, la extorsión y el crimen organizado están afectando directamente el crecimiento económico y la vida empresarial. Sin control territorial no hay comercio, turismo ni inversión. La autoridad debe recuperar su capacidad de garantizar orden y seguridad.
8. Modernización logística y conectividad digital
La competitividad depende de infraestructura eficiente. Colombia necesita mejorar carreteras, puertos, procesos logísticos y conectividad digital para reducir costos y tiempos. Sin competitividad física y tecnológica, no es posible competir en la economía global.
9. Agenda seria de talento y educación
El futuro productivo está marcado por la inteligencia artificial, la automatización y las habilidades humanas avanzadas. Colombia debe transformar su sistema educativo para formar talento alineado con estas nuevas demandas y cerrar la brecha entre educación y mercado laboral.
10. Apoyo real a las Pymes
Las Pymes generan la mayor parte del empleo en el país, pero enfrentan dificultades de acceso a crédito, tecnología y formalización. Se requiere un modelo que las impulse sin castigarlas, fomentando la formalidad como una ventaja y no como una carga.
11. Adopción profunda de inteligencia artificial
La IA no es una herramienta marginal, sino un cambio estructural. En 2026, las empresas deberán repensar completamente sus modelos de negocio, procesos y decisiones. Quien no adopte la IA de forma estratégica corre el riesgo de quedar fuera del mercado.
12. Fortalecimiento del gobierno corporativo empresarial
En contextos inestables, las empresas deben ser más institucionales. Juntas directivas sólidas, sucesiones planificadas, estructuras patrimoniales claras e internacionalización son claves para reducir riesgos y garantizar sostenibilidad a largo plazo.
Conclusión
Los doce deseos empresariales para 2026 no representan aspiraciones abstractas, sino condiciones mínimas para retomar una senda de prosperidad sostenible. Colombia y la región enfrentan un momento crítico marcado por polarización, economías ilegales, fragilidad institucional y cansancio ciudadano, pero también por una oportunidad real de corrección. En este contexto, el empresariado ha demostrado ser una fuerza constante que sostiene empleo, inversión e innovación. Si estos deseos se transforman en decisiones, liderazgo responsable y visión colectiva, el país podrá evitar una década perdida y construir un futuro basado en estabilidad, productividad y confianza.

